Steve Jobs
Sólo quien haya vivido bajo una piedra, desconocería que Steve Jobs era un maestro en el arte de vender productos.

Una de las pruebas que más recordamos, fue aquel día que por suerte o casualidad, al mostrar los atributos del iPhone, Steve Jobs jugó una broma telefónica ni nada más ni menos que a Starbucks.
Para entender lo que hizo, hay que volver a 2007 cuando el primer iPhone fue presentado. En aquel momento, el funcionamiento del dispositivo que vendría a revolucionar la telefonía inteligente no era tan familiar para el consumidor, por lo que para explicar una tecnología que en aquel momento se consideraba sumamente avanzada. Steve uso un ejemplo simple, que resultó fácilmente identificable para la mayoría las personas presentes de quienes, en ese momento, presenciaban la llegada del que sería uno de los smartphones más emblemáticos de toda la historia.
Para su ejemplo, Jobs demostraba a los espectadores el funcionamiento de Google Maps en el iPhone. En concreto, hablaba de la función para encontrar ubicaciones y descubrir detalles de los lugares.
Fue en ese momento, cuando decidió utilizar una de las marca que sin duda es referente para todos nosotros: Starbucks.
Para destacar la facilidad de uso del dispositivo y de esta aplicación, Steve buscó los establecimientos de Starbucks cercanos a su ubicación, hizo clic en el teléfono del más cercano y en cuanto contestaron su llamada dijo “sí, me gustaría pedir 4 mil lattes para llevar, por favor”. Puedes ver el video aquí: https://bit.ly/341kHnJ
En ese instante el foro entero rió al tiempo que el fundador de Apple agregó rápidamente “es broma, número incorrecto”, para después terminar la llamada.
La extraña broma hecha por Steve Jobs a Starbucks, es algo más que una simple acción para hacer más amena una presentación, que podría haber sido especialmente pesada.
En realidad, se trató de una acertada estrategia de marketing que tenía como fin, convertir su recién lanzado teléfono en un elemento familiar para le consumidor.
El aspecto más brillantes de la presentación de Steve Jobs fue la profunda comprensión de su audiencia. Convertía su teléfono en una necesidad para el consumidor.
El directivo no sólo sabía cómo captar la atención del auditorio, sino que encontró la forma de conectarse con aquello que les importaba y conectar a su producto con esa característica de una forma, hasta cierto punto, coloquial pero fácilmente entendida por cualquiera que hubiera sentido la necesidad de tomar con urgencia, alguna vez, una taza de café. Convertía el marketing, en algo más humano.
Esta habilidad hoy, por muchos factores, podría estar especialmente subestimada dentro del marketing; sin embargo, en coyunturas como las que vivimos ahora, se trata de un elemento vital para mantener relevancia entre los consumidores.
De esta manera, las personas se relacionan con aquello que les resulta familiar. Es decir, aquello con lo que se adapta a su entorno de una u otra forma.
Las marcas y productos que logran cumplir con este fin, tienen un lugar más que primordial en la mente del consumidor, se vuelven una necesidad. Esto es resultado del codiciado engagement.
Lo anterior no es ningún secreto para las marcas, la realidad es que pocas logran llevarlo afianzarlo o conectar a tal nivel con el consumidor.
Y tú, ¿qué opinas? ¿Crees que el marketing debería volverse más humano para conectar mejor con las audiencias?








