Maybelline New York y su Activación COOH

Maybelline New York dejó una marca imborrable en el skyline de Londres con una activación completamente disruptiva para su línea Superstay Teddy Tint. En Clapham, uno de los barrios más emblemáticos de la ciudad, un cartel de dos paneles se convirtió en el centro de atención. La parte superior mostraba un anuncio convencional, mientras que la parte inferior presentaba a Teddy Tint, el personaje icónico de la marca, ‘arreglando’ el anuncio con su distintivo efecto borroso. Esta intervención visual rompió con la uniformidad de los anuncios tradicionales, atrajo las miradas y generó una experiencia visual única que invitaba a los transeúntes a detenerse y observar.

 

Disruptividad en Acción

Lo que hizo verdaderamente especial esta campaña fue la ejecución creativa. Teddy Tint no solo estaba presente como la mascota de la marca, sino como un agente disruptivo que intervenía en los anuncios genéricos de la ciudad. Cada vez que ‘arreglaba’ un anuncio, el efecto borroso transformaba la imagen, convirtiéndola en algo fresco y único. Este toque juguetón no solo rompió la rutina de los anuncios convencionales, sino que hizo que las personas se detuvieran a ver qué sucedía a continuación. Los transeúntes comenzaron a fotografiar y compartir lo que veían, lo que convirtió la campaña en un fenómeno social. La campaña no solo estaba diseñada para ser vista, sino para ser interactuada, lo que generó una conexión genuina con el público y un mayor alcance en redes sociales.

Innovación y Belleza en el Corazón de la Ciudad

La activación de Maybelline New York fue el resultado de una colaboración entre St Marks Studios, Publicis Media y BUILDHOLLYWOOD, quienes trabajaron en conjunto para crear una campaña que fuera tanto innovadora como visualmente atractiva. Gracias a su visión y creatividad, lograron llevar la publicidad a un nuevo nivel, combinando la estética con la funcionalidad. Esta intervención no solo mostró cómo un simple producto puede convertirse en una experiencia interactiva, sino que también demostró cómo la creatividad y la belleza pueden fusionarse para crear algo realmente memorable. La campaña de Maybelline no solo redefinió el concepto de publicidad exterior, sino que también mostró cómo un anuncio puede ir más allá de la simple promoción de un producto y convertirse en una pieza artística que se integra de manera perfecta al entorno urbano.