En un mundo donde las marcas de cosmética buscan desesperadamente captar nuestra atención con influencers, celebridades y diseños sofisticados, The Ordinary ha decidido tomar un camino radicalmente opuesto. Su última campaña es un soplo de aire fresco: directa, sin florituras y con una buena dosis de sarcasmo.

Nada de lo que esperarías en una campaña de belleza
The Ordinary ha dejado de lado todo lo convencional en publicidad de cosmética: no hay influencers, ni producciones costosas, ni empaques en tonos pastel, ni nombres rimbombantes para sus productos. En su lugar, han apostado por la honestidad brutal, respaldada por la ciencia.

Los anuncios en muros urbanos presentan frases minimalistas pero contundentes, dejando claro su mensaje:
- "Alguien dijo que trabajar con celebridades sería bueno para nuestra marca. Pero no encontramos una con un título en Bioquímica."
- A la gente le parece raro que no nombremos nuestros productos. Lo intentamos una vez. Pero los científicos son terribles redactores. Así que nos quedamos con Ácido Hialurónico."
- "Esto es Ácido Glicólico. Exfolia tu piel. Es un químico, al igual que el agua es un químico y el oxígeno es un químico. Y puede costarte $40 o $13."
- "Clínicamente probado para mejorar tu fe en la frase 'clínicamente probado'."

Minimalismo publicitario con impacto
Lo que hace especial a esta campaña no es solo su tono irónico, sino su brutal sencillez. En un entorno saturado de anuncios que compiten por nuestra atención con colores llamativos y testimonios de celebridades, The Ordinary se atreve a decir menos para comunicar más. Y lo logra con creces.
El uso de un lenguaje claro, científico y sin adornos desafía la retórica tradicional de la industria de la belleza. En lugar de promesas vagas y nombres complicados, presentan los ingredientes tal cual son y explican su función de manera directa. Este enfoque no solo refuerza su credibilidad, sino que también resuena con un público cansado de estrategias de marketing exageradas.

Un golpe de realidad para la industria de la cosmética
La campaña de The Ordinary es un recordatorio de que la honestidad y la transparencia pueden ser herramientas de marketing igual de efectivas que cualquier estrategia millonaria con rostros famosos. Su enfoque nos hace cuestionar hasta qué punto otras marcas están vendiendo ciencia o simplemente imágenes aspiracionales.
Hoy, la autenticidad es un valor clave para los consumidores y esta campaña demuestra que a veces, lo más disruptivo es decir la verdad, sin adornos y con un guiño cómplice. Y quizás, eso era justo lo que necesitábamos ver en la industria de la belleza.







