Publicidad que se siente, no solo se ve
Heinz acaba de hacer lo que pocas marcas se atreven: lanzar una campaña sin su logo. En un mundo donde la identidad visual lo es todo, la marca demostró que cuando un branding es realmente icónico, no necesita presentaciones. “It Has to Be...” es el lema de esta estrategia, donde el nombre de Heinz desaparece, pero su esencia sigue intacta.
Un diseño simple pero impactante
La clave de esta campaña está en el diseño. Usaron su tipografía característica y la silueta de su famosa etiqueta, pero en lugar de poner el nombre de Heinz, lo sustituyen por alimentos que siempre han acompañado a la marca: papas fritas, pan, pizza. Aunque el nombre no esté, el diseño y los colores hacen que nuestro cerebro sepa de inmediato que es Heinz. Es un truco psicológico que funciona gracias a nuestra familiaridad con la marca.




¿Por qué funciona?
La campaña aprovecha varios principios psicológicos:
Fluency Bias: Nos gusta lo que nos resulta familiar. Heinz ha estado en estos platillos durante tanto tiempo que nuestro cerebro lo asocia sin pensarlo.
Cognitive Closure: Al dejar un espacio vacío, nos obliga a completarlo. Así, automáticamente llenamos ese espacio con el nombre de la marca.
Simplicity Effect: Sin logos ni texto innecesario, el mensaje es claro y directo.
Una campaña que no se olvida
Heinz ha demostrado que su branding es tan poderoso que no necesita mostrarse de manera explícita para ser reconocido. Esta campaña no solo se ve, se siente, y aunque no haya un logo visible, sabemos exactamente de quién se trata. Es una forma brillante de demostrar que cuando algo tiene que ser... tiene que ser Heinz.







