El Misterio de los Carteles Anónimos
El 14 de febrero, las calles de Ecuador se llenaron de intriga cuando aparecieron carteles con la frase: “Ana, perdóname, no fui yo, fue Marcimex”. Al principio, muchos pensaron que era una disculpa romántica, pero otros comenzaron a teorizar sobre una historia más oscura. ¿Qué significaban estos carteles? ¿Era una confesión de amor o algo mucho más grande? La curiosidad creció rápidamente, y las redes sociales no paraban de especular. Sin duda, Marcimex había creado un misterio que cautivó a todos.

La Revelación: Marcimex Se Toma la Culpa
Al día siguiente, la campaña de Marcimex llegó a su punto máximo con una revelación. La marca explicó que un “error del sistema” había retrasado las entregas de San Valentín, lo que les dio a los clientes la excusa perfecta para justificar el olvido de sus regalos. En lugar de crear una disculpa tradicional, Marcimex aprovechó la oportunidad para generar conversación y simpatía. El misterio de los carteles quedó resuelto, pero dejó una impresión que rápidamente se convirtió en viral, y la campaña se disparó en popularidad.

El Diseño de la Campaña: Sencillez y Eficacia
Lo que realmente hizo brillar esta campaña fue su diseño: los carteles eran simples, pero impactantes. Con una tipografía clara y directa, el mensaje se entendía con solo mirar. Esta simplicidad combinada con el misterio de la revelación mantuvo a la audiencia enganchada. La estrategia de combinar medios exteriores con un fuerte impulso digital en redes sociales fue clave para amplificar el impacto. La campaña no solo generó gran participación en redes, sino que también aumentó las ventas y el tráfico en la web de Marcimex, demostrando cómo una idea creativa puede transformar un simple error en una oportunidad de negocio.







